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Sobre los usos del fuego en una cultura de amor y rebelión. (Cap. II) No es este un problema reducido al dancehall, sino que forma parte de una tendencia mucho más amplia, que Deborah Tannen ha denominado Cultura Argumental. Intentar destruir a aquellos con quienes no estamos de acuerdo o que son sencillamente diferentes, se ha convertido en una forma de vida. Es una parte del sistema babilónico que se puede ver en la tele, en la calle, cada día de la semana: guerras tribales, nosotros contra ellos... repetida una y otra vez en un ciclo constante de violencia lírica y literal. Es un fenómeno que nos desafía no solo a condenarlo, sino a crear alternativas mejores. En este contexto, veo algo positivo que surge de la controversia del Fire Burn: un nuevo sentido de comunidad está emergiendo de entre aquellos que producen, promocionan y consumen dancehall y reggae. La gente en la comunidad ha realizado la búsqueda interior necesaria dentro de la cultura, y su lugar dentro de la misma. Creo que emerge la conciencia de que esta música promueve el debate de importantes aspectos que van más allá de la música. Por ello, la crítica de la mentalidad Fire Burn, si se hace con conciencia, debería convertirse también en autocrítica y crítica del mundo en que vivimos. En un correo electrónico al hermano DJ RJ, Marlon Regis, autor del artículo Musical Murder para The Beat, escribo: la sociedad no es el reflejo de la música, sino al contrario. Los ritmos pueden ser mordaces y su torrente incluso rítmico, pero el mensaje está de hecho estancado, por no decir que es digresivo... El reflejo de que la sociedad necesita cambiar. O como canta Cocoa Tea en el tema Blood a Run, una crítica musical sobre las consecuencias sociales de una mentalidad Fire Burn no revisada: We need a change in attitude (necesitamos un cambio de actitud).
El año pasado, estuve preguntando entre mis amigos del roots-and-culture si creían que había un lugar para el fuego en Zion. Casi forzosamente contestaban que no. Ellos perciben la esencia del mensaje Rasta Reggae como de amor y honradez. Sin embargo, la noción Fire Burn ha ocupado siempre un lugar central en la imaginación de los artistas del reggae. El fuego iluminó la visión de aquellos que en sus canciones hablaron de un Zion hacia el que caminamos, un mundo mejor hacia el que todos nos movemos desde Babilonia. Pero si el fuego no tiene cabida allí, ¿nos estamos atreviendo a dejar a Bob Marley a las puestas de Zion?. Se me ocurren muchas barbaridades, muchos ejemplos de violencia lírica y Fire Burn que llenan sus canciones. En Talkin Blues auguraba: I feel like bombing a church, now that I know the preacher is lying (me apetece volar una iglesia, ahora que sé que el predicador miente). El primer álbum de los Wailers en Island se tituló "Catch a Fire", tomado de la canción Slave Driver, donde el sentido de venganza fanática es evidente: Slave driver, the tables are turning, catch a fire, you're gonna get burned (esclavista, las tablas están cambiando, te pilla el fuego, te vas a quemar). "Burnin", el Segundo álbum de los Wailers incluía el tema Burning and Looting. Marley era un maestro componiendo letras que hablaban con distintas lecturas y combinaban nociones de revolución física y evolución espiritual. Su propia interpretación de esta canción, que los jóvenes cantaban, mientras saqueaban almacenes, durante los famosos disturbios en Los Ángeles de hace unos años, era la siguiente: no se trata de quemar la ciudad literalmente, sino quemar ciertas ilusiones en nuestra mente para llegar a vivir en armonía. Marley entendió perfectamente que había usos destructivos y constructivos del fuego. Aunque él previno contra la destrucción, animó a la reconstrucción. Ese ideal reconstructivo se muestra claro en la nueva versión de Burning and Looting del "Chant Down Babylon" cuando sobre el sonido de las sirenas Bob entona Stop Them (paradles) y it´s not the music of the guetto" (no es la música del guetto). Es decir, que los usos destructivos del fuego no debería ser la música que sale del guetto. Tenemos que evitar que se destruyan a sí mimos. Los pensamientos de Marley acerca del fuego adoptaron muy diversas formas, pero quizás es en Ride Natty Ride donde queda reflejado de manera más memorable. En ella, Marley establece una parábola entre un líder tratando de dar un discurso en una playa y un Dread que le corta diciendo: Fire is burning, man pull your own weight (algo así como el fuego está ardiendo, hombre arrastra tu propio peso). Él se hizo eco claramente de una visión del fuego como una fuente de valor incalculable: there is something they can never take away, / and that's the fire burning down everything… / No water can put out this fire. (hay algo que nunca podrán llevarse, y es el fuego quemándolo todo... no hay agua que pueda apagar ese fuego). La concepción que Marley tenía del fuego, combina aquí un fuego revolucionario, que quemará un mundo corrupto, con otro fuego, un fuego interno, la pasión por la justicia -lo que es justo-, el fuego de una visión espiritual que ilumina nuestro camino. Esta es una visión bíblica del fuego. Se ha ido perpetuando gracias a muchos artistas que usan a Marley como referencia para retratar el fuego como fuente espiritual y como fuerza potencial que hará posible esa reconstrucción. De hecho, el verso de Marley, no water can put out this fire, es repetido por Jah Mali en su tema No Water y por Morgan Heritage en Don't Haffi Dread. Pero hay veces en que lo viejo ha de ser destruido para dar paso a lo nuevo. Este es el enfoque que Marcia Griffiths da en su versión del Fire Burning de Bob Andy y del tema Fire (Is The Desire) de Justin Hinds & The Dominoes. El fuego del progreso, del incontrolado desarrollo humano y la codicia, ardiendo fuera de control. La gente ansía el cambio. El tiempo para los Dreads ha llegado y cuando la rueda gire, los ricos querrán estar en el lugar de los pobres. Capleton ha sido rotundamente criticado por sus letras Fire Burn. Pero su defensa de la importancia del fuego es persuasiva. Capleton insiste en que él no anima a nadie a prender fuego a su ropa o a quemar una iglesia. Él enfatiza, como Marley, que no se trata de un fuego literal, sino espiritual. El fuego habla de liviandad. El fuego es una fuente de purificación, repite constantemente. El agua acaba con él, pero aún el fuego ha de quemar el agua para purificarla. La hierba es el remedio para la nación, pero aún debe el fuego quemar la hierba para que la hierba pueda curar. Es la principal fuente de vida universal. Hace que todo se mueva y no hay vida si no hay fuego. Como muchos artistas Rastas, Capleton hace referencia al ejemplo bíblico de Shadrach, Mesach y Abednego, que en un pasaje de la Biblia caminan a través del fuego sin quemarse. En ese sentido, el fuego es un frente que prueba nuestra fe. Si nuestra fe es lo suficientemente fuerte, entonces no solo sobreviviremos a los momentos de crisis, sino que emergeremos fortalecidos. Quizás ésta sería la mejor manera de conformarse con otro aspecto problemático que la controversia Fire Burn conlleva, que es la filosofía de supremacía negra de los Bobos y del deseo de algunos artistas de quemar a los blancos que son vistos como el enemigo a expulsar, junto con los battyman (homosexuales) y el Vaticano.
Sizzla se ganó rápidamente la reputación de joven enfadado de los Bobo Dreads. Su pasión y su innegable talento encendían a muchos de los jóvenes de su público internacional, cuyo ánimo se encontraba a menudo más cercano al enfado de Sizzla que a la unidad de Luciano. Pero el afro-centrismo de Sizzla llevaba consigo una sombra, un lado oscuro: los blancos. En el Sumfest de 1998, de acuerdo con un artículo publicado en el Reagge Nucleus Magazine por RudeGal, Sizzla se desbocó después de cantar Near & Far y dijo a los asistentes: ¿Veis toda la gente blanca en Jamaica? No son de allí. ¡Fuera! ¡Quemad a los blancos en Jamaica!, ¡Quemad a toda la gente del backstage, quemad a todos los que están fuera!, ¡Quemadlos!, ¡Quemadlos!... El incidente provocó intensas discusiones en el grupo de noticias en internet (rec.music.reggae) durante meses. Algunos Djs dijeron que no pincharían a Sizzla nunca más y muchos, de hecho, aún no le han perdonado. Sin embargo, pensándolo bien, esta actitud no parece haber perjudicado su imagen pública demasiado. Una periodista le preguntó cómo pensaba que los europeos responderían a este incendiario afro-centrismo: No tengáis miedo del fuego, respondió. Recuerdo mi segunda visita a Jamaica en 1988, cuando fui con mi novia, una afro-americana con trenzas. Experimentamos cierta hostilidad por parte de la gente en Montego Bay. Entre las frases que me dijeron estaba la de: vete a casa chico blanco, no tienes cultura. Compré Death Before Dishonour, de Dennis Brown, que expresaba el mismo sentimiento: Go
away and stay away, (Vete y quédate lejos, no tienes cultura, vete y quédate lejos, te comportas como un buitre). Nuestro anfitrión era un Rasta que criaba cerdos en una granja escarbada en unas colinas rocosas con su mujer australiana. Nos llevó al aeropuerto y me preguntó qué tal lo había pasado en Jamaica. Le hable de la hostilidad racial que había encontrado. Me dio un consejo que no he olvidado: Jux relax, mon!. Eso era. No te preocupes, sólo déjalo estar y todo irá bien. Así que no puedo pensar en el consejo de Sizzla sin reírme, recordando a mi anfitrión jamaicano. Hay ciertamente una doble moral en Jamaica, como en los clubes de comedia negros, donde es corriente para los cómicos negros insultar racialmente a los invitados blancos de un modo impensable si invirtiéramos los papeles. Esta ha sido también una ocasión para auto-reflexión y la auto-crítica entre el público del reggae. Recuerdo de qué manera la declaración de Mutabaruka: No es bueno vivir en el país de los blancos demasiado tiempo sonaba cierta para mí, aún teniendo en cuenta que soy irlandés. Esa frase, trayéndome el eco de Marcus Garvey, cobró sentido para mí. Yo tampoco he querido nunca vivir en una cultura euro-centrista. Por tanto, como participante desde siempre en lo que considero bass culture, me voy encontrando paulatinamente más incómodo con ciertas formas de racismo. ¿Cuál sería nuestra reacción si un artista europeo dijese "quememos a los negros"? ¿Podría ese artista seguir girando y decir "no temáis al fuego" con actitud seria?. Puse el tema de Sizzla Get We Out del "Reggae 1LUV doble CD Liberate Yourself: Sizzla and Breden" para DJ RJ. Las primeras palabras son: All white subjects out of Ethiopia (todos los sujetos blancos fuera de Etiopía). No puedo usarlo dijo, aunque le encantaba el ritmo. Si comienzas censurando a Sizzla no vas a dejar mucho, le dije yo. Personamente, me siento cómodo con algunas expresiones de orgullo negro, pero cuando Sizzla comienza obsesivamente a dirigirse a los negros una y otra vez, empiezo a desconectar. Es por eso que dejé de escuchar hip hop en los 90. Demasiados artistas como X-Clan estaban endemoniándonos con su muerte al chico opresor. Apoyo a artistas que se dirigen a la comunidad en la que vivo, que es una comunidad multi-étnica. Sizzla no se dirige a las gentes de una comunidad como esta, aunque Junior Reid, otro Bobo, articuló lo que nos condujo a muchos de nosotros al Rasta reggae con su himno One Blood. En el pensamiento Rasta Reggae, ha habido siempre cuestiones duales: expresiones de unidad racial por un lado y a su vez, esa parte de la cultura obsesionada con la oposición al hombre blanco. DJRJ y yo hicimos otro especial acerca de este fenómeno en la ola de la controversia de Sizzla quema al hombre blanco. Se llama "White Boy a follower? From Black Supremacy to "One Love" in Rasta reggae". Usamos muchos samples en este especial para ilustrar la dualidad de muchos temas, desde Bobos discutiendo el concepto de la supremacía negra en el show de Muta a Prophet Gad, fundador de 12 Tribu, citando pasajes que incluían la idea de One Blood para rebatir cualquier noción de separatismo racial. La Rasta es una cultura que ha evolucionado mucho, desde el muerte de los opresores blancos de sus días más tempranos, hasta el slogan muerte al opresor negro y al blanco, repetido frecuentemente por diferentes artistas, desde Bob Marley hasta Capleton. Esto refuerza la idea de que la opresión es una fuerza que trasciende la raza. Creo que como el reggae y el dancehall se están volviendo cada vez más transnacionales, el público internacional en particular tendrá que luchar con la pregunta: ¿cuál es nuestro papel en la cultura? Parece ser una cuestión particularmente molesta para Europeos y Euro-Americanos, mientras haya artistas como Sizzla y grupos como los Bobos que parecen definir a sus enemigos y a sus aliados en términos raciales. Ha llegado el momento idóneo para los Europeos de reclamar un lugar en esa cultura. En mi libro, "On Racial Frontiers", he argumentado con parámetros históricos, incluyendo la evolución Rasta como parte de la historia de los movimientos internacionales multirraciales y de libertad en los que la idea de "liberación negra" y "redención multirracial" (one love) co-existen. Para los europeos, continuar actuando como forasteros de la cultura (o aceptar esa definición) meramente rezando por la "cultura del hombre negro", parece ser aún otra forma de esclavitud mental. Cuando desarrollemos la sabiduría suficiente para reclamar que esta es también nuestra cultura, esto traerá una serie de nuevas responsabilidades. Lo cual significa en mi opinión , que si vamos a ser parte de los fans de Sizzla, necesitamos encontrar el modo de que Sizzla afronte el diálogo sobre estas actitudes hacia la gente que le permite ganar la mayor parte de sus royalties. Así que pensemos de nuevo en esa historia bíblica. El público europeo de Sizzla no necesita verdaderamente tener miedo del fuego, puesto que si buscan las raíces de la lucha histórica por la igualdad de derechos y la justicia, encontrarán que siempre ha habido detrás un movimiento multi-étnico internacional. Así que, ¿no debemos empezar a esperar que artistas como Sizzla sean conscientes de nuestra presencia en esta visión artística?.
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